Art.9

UN CATETO EN EL TEATRO

Como en la vida no todo es politica voy con una de Romanos como diria Sabina.

Los catetos como yo tenemos un problema en los tiempos que corren, por que nos gusta el gazpacho con tropezones y lo que mola ahora son las reconstrucciones de gazpacho de aguacate con crujiente de pepino y culi de frutas del bosque; nos gustan los cuadros que se entienden, aunque el tema sean las ovejitas de Carmen Sevilla y nos traen exposiciones de “ artistas” que no deben pintar en castellano, por que yo no les entiendo nada, claro que cuando el “artista” explica su obra sigo sin entender el cuadro, pero empiezo a entender al geta digo al “artista”; nos gusta el teatro que nos emocione, que nos traslade a la escena y que nos haga creíble lo que el autor quería transmitirnos y nos echan performans, creo que se dice así performans, claro que yo huyo de los performans como el gato escaldao huye del que le tiro el agua caliente y espero pacientemente que llegue el verano para poder ver en el teatro Romano una obra de las de verdad, de esas que siempre son mas cortas de lo que tu esperabas, por que has disfrutado, aunque no te sientas las piernas como el famoso Rambo, por la incomodidad de estar sentado en una piedra sin respaldo un par de horas.

He trabajado mucho tiempo fuera de Extremadura y la conversación mas recurrente después de los jamones, lomos, embutidos Ibéricos y las torta del casar, (que al parecer son elementos transfronterizos entre fisnos y catetos), lo siguiente que yo decía muy orgulloso ¿conocéis Mérida? Tanto si decían que si como si decían que no, yo apuntillaba tenéis que ir en verano, ver una obra de teatro en ese marco incomparable ( ya se que no es original, pero eso es lo malo de ser cateto), es algo que tenéis que vivir, coño, que me cogieron la palabra y hace dos años mi jefe y su señora hicieron 800 kilómetros para disfrutar de una obra en ese marco incomparable y claro como los catetos no podemos estar callado, yo venga a echar leña al fuego, que si Caligula de Rodero, Que si Fedra de Victoria Vera ( por cierto la primera moza que hizo toples en la piscina de mi pueblo), que si la Orestiada, que si Golfus de Emerita Augusta, en fin que los hombres deseando de que empezara la obra y fuimos a ver una en la que trabajaba Constantino Romero, el marco si les pareció incomparable, aunque se asustaron un poco por que en la escena había burladeros y me dijeron, que si iban a soltar vaquillas estábamos muy cerca del escenario, pero no soltaron vaquillas, salían los actores como unos garrotes golpeando el suelo y se metían en los burladeros para cambiarse de ropa, para terminar, que por lo menos yo, hubiera preferido las vaquillas.

Este año he ido a ver Fedra y ha sido la obra mas tediosa de todas las que he visto, a pesar de contar con Ana Belen que me pareció lo mas destacable; estaba deseando que llegara el descanso para marcharme, pero se ve que el “artista” ya había pensado en esa posibilidad y no hicieron descanso, por lo que tuve que esperar hasta el final y pude darme cuenta lo que duele el culo en el teatro romano cuando no te gusta la obra.

Esa noche me acosté muy ilusionado,¿me estaré haciendo culto?, si las obras que me gustaban tenían malas criticas de los entendidos y esta obra no me ha gustado hay muchas posibilidades que me halla vuelto culto, que disgusto, al día siguiente vi que las criticas eran buenísimas, por tanto yo seguiré siendo un cateto inculto, eso si al menos tengo la suerte de que estamos en verano y mi mujer hace el mejor gazpacho del mundo y me encanta echarle tropezones.


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